Caos: bullying, suplencias y perseverancia

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La idea de convertirse en jugador profesional de League of Legends suena interesante. Quienes consigan prevalecer y transformar esa idea en una realidad, además deberán cargar con el sueño de miles que persiguen el mismo objetivo. Serán las caras que representen el éxito de una búsqueda que, para muchos, no termina con un final feliz. Pero detrás de cada cara hay una persona, una familia, un camino con triunfos y derrotas. Hay una historia para contar.


Desde lo alto del puente

La carrera profesional de un jugador es una sumatoria de éxitos que se disfrutan y derrotas de las que se aprende. Antes de comenzar su carrera, Nicolás “Caos” Guzman ya había ganado su gran batalla, la del bullying. Por varios años, Caos fue víctima del abuso de sus compañeros de clase y, durante mucho tiempo, prefirió el silencio a la confrontación. Para él, recurrir a la violencia para solucionar la violencia no era una opción. Tampoco lo era hablar abiertamente de su problema y preocupar a su familia. En ese proceso, League of Legends cumplió un rol fundamental para distraerlo del dolor que sentía por su situación.

Pero el daño que puede causar no compartir el peso de los problemas es grave, y puede terminar por hacernos caer. Una tarde, antes de que le ocurriera a él, Caos dijo basta y tomó la decisión de compartir esos conflictos con su familia, quienes de inmediato se mostraron dispuestos a ayudarlo. A veces es necesario entender que no podemos cambiar a las personas que forman parte de nuestro entorno. Esas veces, lo mejor es buscar un mejor ambiente.

League of Legends me sirvió como contención en momentos en los que no estuve bien.

Ante esto, Caos decidió cambiarse de colegio y buscar una salida. Lo que no sabía entonces, es que estaba haciendo girar el primer engranaje de una serie de eventos que terminarían por ponerlo en el camino que transita hoy. En esta nueva etapa conoció nuevas amistades con quien también compartiría su fanatismo por League of Legends. Así fue que del caer y levantarse de Nicolás Guzmán, nació Caos. Pero el camino sólo estaba empezando.


Isurus, Emp y una casualidad

Las horas de práctica y la mentalidad correcta fueron las herramientas que Caos usó para convertir las intensas partidas clasificatorias en solitario, en un paseo por el parque. En uno de esos paseos tuvo la suerte (y la desgracia) de cruzarse con un gigante de la escena competitiva como Emp. De un escenario en el que la gran mayoría de nosotros saldría mal parado, Caos salió fortalecido. Su juego, su constancia y su adaptación a las estrategias que se proponían llamaron la atención del Emperador, quien terminó siendo la llave que le abriría la puerta a su primera experiencia como jugador profesional.

"Si hubiera jugado, habría sentido algo muy distinto. Yo quería estar ahí. Quería ganar."

Isurus le planteó desde el primer momento que su rol sería el de suplente. Desde ese lugar, Caos aprendió lo máximo que pudo y entendió la gran diferencia entre el juego en equipo de una organización de este calibre y el juego de cualquier partida clasificatoria en solitario. Caos sabía que Newbie era la columna vertebral del tiburón y, por lo tanto, la titularidad sería inalcanzable.

Pero Caos seguía siendo ese Nicolás Guzmán que supo decir basta. El mismo capaz de cerrar un capítulo de su vida con tal de mejorar su contexto. La ambición del que siempre quiere y busca más, porque lo merece y porque puede. Caos quería ser titular y sabía que en Isurus no lo conseguiría en el corto plazo. Había llegado el momento de mostrarles a todos que podía ser capaz de hacerse cargo de la titularidad, y Bencheados fue el primero en saberlo.


Bencheados: El gran escenario

El sueño de cualquier jugador de League of Legends es llegar a lo más alto y experimentar el competitivo desde adentro. Sentir el fanatismo de la gente en primera persona, la adrenalina de saber que un error puede destruir ilusiones y un acierto crear miles más. El hambre de gloria y la búsqueda de protagonismo llevaron a Caos a abandonar la escuadra del tiburón para embarcarse en un nuevo viaje con destino a Bencheados.

Como jugador titular las experiencias se potencian. Las buenas y las malas. Bencheados le dio la oportunidad a Caos de demostrar que tenía la autoridad necesaria para hacerse cargo del rol titular de soporte. Aunque los resultados no hayan sido los mejores, la chance de jugar un presencial es un lujo que solo pocos pueden darse.

Pero mientras más alta sea la escalada, más dolorosa será la caída. En esta nueva etapa Caos sufrió su primera gran derrota como jugador profesional. Cientos de horas de práctica para dejar a Bencheados a un paso de la Copa, y algunos errores evitables le arrancaron la ilusión.

Ser titular y tener tu primer fracaso como jugador es difícil. Te deja pensando si tienes lo necesario para seguir.

Pero él había llegado hasta este punto tomando riesgos y siendo firme con sus decisiones. Luego de un paso fugaz pero llamativo por Last Kings, su camino lo llevó a defender los colores del único equipo que se le acercó con una oferta: Furious Gaming.


Furious Gaming: Titularidad en disputa

Su ingreso a la escuadra de la calavera significó tener que volver a luchar por un puesto de titular. Esta vez la situación era distinta a la que se encontró cuando llegó a Isurus. La escasez de oportunidades lo puso entre la espada y la pared. Aceptar la propuesta de Furious y pelear por un lugar en la formación inicial o pasar una temporada sin formar parte de ningún equipo. A nivel competitivo, esos períodos de tiempo sin competencia tienen mayor peso y, para muchos profesionales, suele significar el fin de su carrera.

La organización le dejó claro a ambos soportes que tendrían la oportunidad de jugar y que se quedarían con quien mostrara una mejor sinergia con el equipo. Caos fue el encargado de salir a jugar como titular las primeras jornadas, pero tras obtener solo una victoria en las tres semanas iniciales de competición, el staff técnico decidió sustituirlo por Tulz.

El Caos que acababa de perder la titularidad en Furious era distinto al que nunca había podido conseguirla en Isurus. El actual llevaba un año compitiendo, entrenando y aprendiendo. Se sentía totalmente capaz de lograrlo y, aún así, no lo consiguió. Para una persona cuya carrera se construía en base a la confianza en sí mismo, el golpe podría haber sido letal.

El Caos que acababa de perder la titularidad en Furious era distinto al que nunca había podido conseguirla en Isurus Gaming.

Ni la suplencia ni la derrota en la Final del Apertura en Frutillar pudieron torcer el brazo de Caos. Sabía que tenía las herramientas necesarias para ponerse al frente de un equipo y estaba dispuesto a volverse a levantar de una caída para demostrarlo. Una vez desligado de Furious, no pasó mucho tiempo hasta que Helior y Legatum lo invitaran a sumarse a su proyecto.


Legatum: Un nuevo inicio

La nueva oportunidad que le presentaba Legatum parecía hecha a su medida. Tenía todos los componentes necesarios para que la historia se escribiera de manera espectacular. Por un lado, recuperaba su estatus de titular, y por el otro volvería a hacerle frente al Circuito de Leyendas. Legatum y Caos se cruzaron en el momento justo, como esos encuentros que parecen sacados de una novela.

En las primeras semanas de competición Caos pudo aprender y nutrirse de la experiencia de un jugador como Helior. Así se vio en los resultados del equipo y en su desempeño individual. Por su condición de capitán y dueño de la organización, nadie quiere el éxito de Legatum más que Helior. Ese mismo sentimiento transmitido a Caos y al resto del equipo fue uno de los pilares sobre los cuales Legatum construyó su camino a la Copa.

Luego de la derrota ante Dark Horse, sólo les quedaba una última oportunidad de lograr ese tan ansiado ascenso, y esta vez, se medirían ante B2K. El éxito no solo garantizaba una plaza en la máxima competencia. También era cerrar un ciclo. Para Caos, la victoria era lograr encontrar un sentido a todo lo ocurrido. A las victorias, las derrotas, cada éxito y cada paso en falso.

Para hacer todo más épico, una serie al mejor de 5 que se esperaba termine en 3 partidas, se extendió hasta una quinta. En esta última, con una actuación extraordinaria de su parte, Legatum fue más y se llevó la victoria. La titularidad y la Copa, por fin, eran una realidad. Pero Caos no jugó esta serie solo. Estuvo acompañado por cientos y cientos de horas de práctica, por todos los tropiezos que lo llevaron hasta este punto. Caos supo convertir sus experiencias negativas en herramientas para seguir construyendo y transitando su camino. Un camino que vale la pena seguir de cerca.

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